El camino de Estados Unidos en la Copa del Mundo terminó en los octavos de final con una contundente derrota por 4-1 ante Bélgica, una caída que se hizo aún más amarga por una intervención política previa al partido de Donald Trump que, posteriormente, se convirtió en objeto de burla para los belgas.
La controversia surgió de una tarjeta roja anterior mostrada al delantero del AS Monaco, Folarin Balogun. Tras el incidente, el presidente Trump, según los informes, contactó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, solicitando una revisión de la decisión. La FIFA, en un movimiento inusual, invocó el Artículo 27 para suspender la sanción de un partido de Balogun por un año, permitiéndole ser titular contra Bélgica.
Un indulto controvertido para Balogun
La decisión de anular la suspensión de Balogun encendió el debate, con críticos cuestionando el precedente de figuras políticas influyendo en las acciones disciplinarias deportivas. A pesar del indulto, Balogun y el equipo de EE. UU. finalmente cayeron en el Seattle Stadium el martes (7 de julio).
Bélgica capitalizó la situación, no solo asegurando una victoria dominante sino también participando en celebraciones punzantes. Durante y después del partido, se vio a los jugadores belgas realizando el baile característico del presidente Trump. La cuenta de X de la selección belga hurgó aún más en la herida, publicando un mensaje sucinto y burlón:
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«Anula eso.»
Repercusiones políticas antes de la cumbre de la OTAN
La derrota y las posteriores burlas han añadido una dimensión política inesperada, especialmente porque Trump asistirá a una cumbre de la OTAN donde se encontrará con el primer ministro de Bélgica, Bart De Wever. De Wever, quien también entregará la Copa del Mundo a los eventuales ganadores, reconoció la delicada situación.
En declaraciones a la emisora flamenca VRT, De Wever comentó: «Todo el mundo habla de una cosa, y es la felicitación por la merecida victoria de los Diablos Rojos. Por supuesto, la parte perdedora también está presente. Y resulta que también es el socio más grande de la OTAN. No voy a empezar [a hablar] de ello yo mismo». Añadió que reaccionaría si Trump sacara el tema.
Andrew Giuliani, director ejecutivo del Grupo de Trabajo de la Copa del Mundo de la Casa Blanca, abordó las repercusiones, diciendo a The Daily Mail que el presidente Trump estaba «decepcionado» pero orgulloso del equipo. Giuliani también intentó restarle importancia a las burlas belgas, afirmando: «No comentaré sobre los iraníes [pero] en cuanto al baile [de Bélgica], creo que el presidente Trump lo hace mejor. Creo que es mejor bailarín». Un portavoz iraní, sin embargo, ofreció una perspectiva diferente, comentando: «El mundo entero está bailando para celebrar la humillante derrota de la política a manos del fútbol».
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Estados Unidos había liderado su grupo tras un fuerte inicio de campaña, con una victoria por 4-1 sobre Paraguay y un triunfo por 2-0 contra Australia, a pesar de una derrota por 3-2 ante Turquía. Su fracaso en alcanzar los cuartos de final marca la primera vez desde 2002 que han salido del torneo en esta etapa, con el telón de fondo político asegurando que esta derrota será recordada por algo más que el marcador.
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