La victoria de Portugal en la Copa del Mundo sobre Croacia terminó con celebración, confusión y otro gran debate sobre el VAR.
El equipo de Roberto Martínez ganó 2-1 en los octavos de final, con Gonçalo Ramos anotando el gol decisivo en el tiempo añadido después de que Cristiano Ronaldo hubiera empatado previamente de penalti.
Pero el punto más controvertido llegó incluso más tarde, cuando Joško Gvardiol pensó que había forzado la prórroga para Croacia.
El gol fue anulado por fuera de juego tras una revisión del VAR, y la tecnología de balón conectado de la FIFA jugó un papel crucial en la decisión.
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Croacia, negada en el último suspiro
Según SPORTbible, Gvardiol creyó haber puesto el 2-2 en el minuto 103 tras rematar a bocajarro.
La jugada fue revisada porque Mario Pašalić estaba en posición de fuera de juego cuando el balón le llegó en el área.
A primera vista, la pregunta clave era si Igor Matanović había tocado el balón antes de que le llegara a Pašalić. Si no hubo toque, el gol podría haber sido válido. Si Matanović había hecho contacto, Pašalić estaba en fuera de juego.
Ahí es donde el propio balón se convirtió en parte de la decisión.
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El balón detectó el toque
La FIFA explicó más tarde que el sensor dentro del balón oficial Adidas Trionda detectó un contacto de Matanović durante la jugada.
La tecnología mostró que Matanović había tocado el balón antes de que llegara a Pašalić, lo que significaba que el centrocampista croata estaba en fuera de juego cuando se involucró en la jugada.
Según adidas, el balón Trionda contiene un chip sensor de movimiento de unidad de medición inercial de 500 Hz, que envía datos del balón al sistema VAR en tiempo real.
Adidas afirma que la tecnología puede ayudar a los árbitros a tomar decisiones de fuera de juego más rápidas e identificar toques individuales del balón.
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En este caso, resultó decisivo.
Por qué el árbitro aún fue a la pantalla
La controversia no fue solo sobre el sensor.
El árbitro noruego Espen Eskås también fue enviado al monitor del VAR para juzgar si el defensa portugués Renato Veiga había jugado deliberadamente el balón después del toque de Matanović.
Si Veiga hubiera jugado deliberadamente, la fase de fuera de juego podría haberse reiniciado.
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Los árbitros decidieron que no lo había hecho, lo que significaba que la posición de fuera de juego de Pašalić seguía contando y el gol de Gvardiol fue anulado.
Esa explicación no calmó la frustración croata.
Martínez defiende la decisión
Según The Guardian, el seleccionador de Portugal, Roberto Martínez, rechazó la idea de que su equipo se hubiera beneficiado de una decisión afortunada.
“Los balones ahora tienen un chip, y está claro por qué intervino el VAR”, dijo Martínez.
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Añadió que las decisiones fueron correctas e insistió en que no hubo “ninguna mala decisión o jugada afortunada”.
El seleccionador de Croacia, Zlatko Dalić, lo vio de otra manera.
“Las emociones han sido literalmente aniquiladas”, dijo, según The Guardian.
Argumentó que el VAR a veces puede ayudar, pero dijo que el fútbol había ido demasiado lejos con la tecnología.
El récord de Ronaldo y el alivio de Portugal
La decisión mantuvo la ventaja de Portugal por 2-1 y los envió a los octavos de final, donde se enfrentarán a España.
También preservó una noche histórica para Ronaldo, quien se convirtió en el jugador más veterano en marcar en un partido de eliminación directa de la Copa del Mundo al convertir su penalti.
Para Croacia, el final fue brutal.
Habían liderado con gol de Ivan Perišić, llevaron a Portugal al límite y creyeron haber encontrado una respuesta final.
En cambio, el partido se decidió por un toque tan pequeño que muchos espectadores no pudieron verlo claramente en la repetición.
El balón lo detectó. El VAR actuó en consecuencia. Croacia se fue a casa.



