Alemania se despidió del Mundial con ira, frustración y una familiar sensación de incredulidad.
Pero la furiosa reacción de Julian Nagelsmann tras la derrota ante Paraguay podría no contar la historia completa.
El seleccionador alemán estaba furioso después de que el gol de Jonathan Tah en la prórroga fuera anulado por una falta de Waldemar Anton sobre el portero paraguayo Orlando Gill. Nagelsmann calificó la decisión de “escándalo” y “ridícula”, pero no todos estuvieron de acuerdo con él.
De hecho, algunos expertos creen que la ira del seleccionador estaba dirigida en la dirección equivocada.
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Nagelsmann culpó al árbitro
Alemania creyó haber tomado una ventaja de 2-1 en la prórroga cuando Tah cabeceó el balón a la red.
El gol, sin embargo, fue revisado por el VAR y posteriormente anulado. Se consideró que Anton había bloqueado al portero dentro del área pequeña, utilizando su cuerpo y brazos de una manera que impidió a Gill moverse libremente hacia el balón.
Según TV 2 Sport, Nagelsmann estaba furioso después del partido y describió la decisión como “ridícula”.
“Es un escándalo”, afirmó.
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Esa reacción fue comprensible en el momento. Alemania luchaba por su vida en el Mundial, y el gol anulado podría haberlo cambiado todo.
Pero la visión más sobria es menos halagadora para Nagelsmann.
Los expertos discrepan con el seleccionador
El exinternacional danés Niclas Jensen no vio la decisión como el escándalo que describió Nagelsmann.
Hablando en el programa “VM-trænerne” de TV 2, Jensen señaló directamente la posición corporal de Anton y la forma en que usó sus brazos.
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“Tiene los brazos levantados”, dijo Jensen, explicando que no fue simplemente un bloqueo normal con el cuerpo.
Su argumento fue simple: los porteros suelen estar protegidos dentro del área pequeña, y Anton le dio al árbitro una razón para tomar esa decisión.
Bo Henriksen fue aún más directo.
Describió la acción de Anton como “estúpida” y cuestionó por qué el defensa alemán se puso en esa posición. Según Henriksen, Anton creó el problema él mismo al hacer un contacto innecesario en una de las zonas más peligrosas del campo.
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Esa es la parte que la ira de Nagelsmann no resuelve.
Alemania no solo tuvo mala suerte. También fue descuidada.
Un seleccionador bajo presión
La decisión fue controvertida, y Alemania tenía todo el derecho a sentirse frustrada.
Pero la reacción pública de Nagelsmann también pareció un intento de desviar el foco de un problema mayor: Alemania había vuelto a fallar en la gestión de un partido de eliminatoria directa.
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Según AP, Paraguay venció a Alemania por 4-3 en la tanda de penaltis tras un empate 1-1, con el portero Orlando Gill realizando dos paradas cruciales y José Canale anotando el penalti decisivo.
Alemania tuvo oportunidades. Alemania tenía experiencia. Alemania tenía una historia futbolística más fuerte.
Aun así, están eliminados.
Por eso, la indignación de Nagelsmann solo puede llegar hasta cierto punto. Una decisión controvertida puede explicar un momento, pero no explica todo el colapso.
Alemania le dio al árbitro una decisión que tomar
Hay decisiones arbitrales contra las que los entrenadores pueden enfurecerse durante años.
Esta quizás no sea tan sencilla.
Descrito por Fox Sports como una decisión controvertida que dividió opiniones, el incidente también generó desacuerdo entre los expertos. Peter Schmeichel consideró que el gol debería haber subido al marcador, mientras que John Obi Mikel argumentó que Anton no estaba jugando el balón y había impedido al portero.
Por eso, la certeza de Nagelsmann resulta cuestionable.
La decisión pudo haber sido blanda. Pudo haber sido dura. Pero no fue imposible de entender.
Anton se interpuso en el camino del portero. Sus brazos estuvieron involucrados. El contacto ocurrió dentro del área pequeña. En la era del VAR, ese es exactamente el tipo de momento que invita a los problemas.
Alemania no necesitaba darle al árbitro esa decisión.
La línea del escándalo no será suficiente
Los comentarios de Nagelsmann dominarán la reacción inmediata en Alemania, porque son emocionales y fáciles de entender.
Pero también corren el riesgo de hacer que la derrota parezca más sencilla de lo que fue.
Alemania no fue eliminada solo por un gol anulado. Fue eliminada porque no logró sentenciar el partido, no sobrevivió a los penaltis y no pudo manejar a una selección paraguaya que se negó a ceder.
Un seleccionador puede llamarlo escándalo.
La verdad más dura es que Alemania volvió a abandonar un Mundial antes de lo esperado, y esta vez la explicación no puede encontrarse únicamente en el silbato del árbitro.



