Los Mundiales podrían celebrarse casi cada año
Durante décadas, el ritmo de las principales disciplinas de la FIS ha sido fácil de entender. Los Campeonatos del Mundo se disputaban en los años impares, mientras que los Juegos Olímpicos de Invierno ocupaban el centro del calendario cada cuatro temporadas. Los años pares sin Juegos ofrecían una excepcional pausa en las grandes competiciones por medallas, dejando que la Copa del Mundo y sus globos de cristal fueran los principales premios de la temporada. La FIS ha aprobado ahora el concepto de llenar ese espacio con nuevos Mundiales.
A partir de 2032, la federación pretende celebrar campeonatos no solo cada dos años, sino también durante los inviernos pares que no tengan Juegos Olímpicos. El resultado sería un gran torneo mundial prácticamente cada temporada: medallas olímpicas en los años correspondientes y títulos de la FIS en todos los demás. La organización también estudia adelantar el cambio cuatro años, con una edición adicional que podría celebrarse en 2028.
La diferencia entre ambas posibilidades es importante. Según el comunicado oficial sobre la reunión del Consejo de la FIS, el organismo ha aceptado el concepto general de aumentar la frecuencia a partir de 2032. El Mundial de 2028 todavía no ha sido aprobado. El Consejo únicamente está dispuesto a analizar su viabilidad cuando reciba una evaluación más detallada.
El negocio forma parte del proyecto
El estudio preliminar de viabilidad presentado al Consejo examinó tres áreas principales: el valor deportivo, el impacto sobre el calendario y el potencial comercial de los derechos audiovisuales y otros activos. Esa formulación deja claro que el plan no se limita a ofrecer más oportunidades de ganar medallas. Un mayor número de Mundiales también proporcionaría a la FIS más acontecimientos premium que vender a televisiones, patrocinadores y posibles sedes.
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Un Mundial genera habitualmente más atención que una prueba ordinaria de la Copa del Mundo. Produce medallas, relatos nacionales y un clímax bien definido que las televisiones pueden presentar con facilidad. Añadir campeonatos en los años pares actualmente vacíos crearía nuevos derechos para comercializar sin competir directamente con los Juegos Olímpicos de Invierno. También ofrecería más grandes acontecimientos a las regiones anfitrionas y nuevas plataformas mundiales a los socios comerciales.
La pregunta sin respuesta es cuánto valor conservará un título mundial si puede ganarse casi todos los años. La escasez forma parte del prestigio de una medalla mundialista. Los deportistas preparan ciclos de dos años alrededor de la competición, mientras que las federaciones organizan su financiación, sus selecciones y sus programas de entrenamiento en función de ella. Una frecuencia casi anual podría crear más contenido e ingresos, pero también reducir el carácter excepcional de cada Mundial y debilitar la importancia de conquistar la clasificación general de la Copa del Mundo.
El biatlón utiliza desde hace décadas un sistema parecido, con Campeonatos del Mundo todos los años salvo en temporadas olímpicas. Como recuerda Sport1 en su información sobre la decisión, el modelo no sería completamente nuevo en los deportes de invierno. Sin embargo, el esquí alpino, las disciplinas nórdicas, el snowboard y el freestyle han construido sus calendarios modernos alrededor de un ciclo mundialista bienal. Trasladar el sistema del biatlón a un grupo mucho más amplio supondría una transformación estructural de mayor alcance.
La FIS mide la saturación mientras añade más competición
El momento elegido presenta una contradicción evidente. Durante la misma reunión celebrada en Thun, la FIS aprobó los principios de un nuevo calendario de la Copa del Mundo a largo plazo, diseñado para mejorar los desplazamientos y medir el impacto global de cada competición. La federación pretende agrupar más pruebas por regiones para que varios eventos consecutivos se celebren en países cercanos y se reduzcan los viajes de larga distancia.
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La FIS también desarrollará un “Calendar Impact Score” para cada evento. La organización todavía no ha explicado la fórmula ni los factores que recibirán mayor peso, pero pretende combinar diferentes criterios para evaluar tanto el valor como la carga de una competición. Al mismo tiempo, la federación quiere desarrollar mercados emergentes sin descuidar los países y las sedes tradicionales sobre los que se ha construido la audiencia de los deportes de invierno.
El proceso aún no está terminado. Los principios aprobados regresarán ahora a la dirección de la FIS y posteriormente serán analizados por el Media Rights Executive Board. Después de las reuniones de otoño, un proyecto de calendario a largo plazo deberá volver al Consejo para su aprobación. Hasta entonces, se desconoce cómo se introducirán los nuevos Mundiales, qué pruebas de la Copa del Mundo podrían ser trasladadas o reducidas y si la nueva puntuación tendrá verdadero poder sobre las decisiones.
La contradicción informativa resulta difícil de ignorar. La FIS está creando un mecanismo para medir la presión del calendario al mismo tiempo que prepara otro gran campeonato. Los bloques regionales pueden reducir los kilómetros recorridos, pero no eliminan la exigencia física de un nuevo objetivo principal, el coste económico para las federaciones nacionales ni la presión organizativa sobre las posibles sedes.
Rusos y bielorrusos reciben una vía de regreso
La reforma del calendario no fue el único gran cambio aprobado en Thun. La FIS también estableció las condiciones bajo las cuales los deportistas rusos y bielorrusos, además de su personal de apoyo, podrán acceder a sus competiciones durante la temporada 2026/27. Los participantes deberán competir como deportistas neutrales individuales y no como representantes de sus países, además de firmar una declaración de neutralidad basada en los principios fijados por la federación.
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De acuerdo con las condiciones publicadas por la FIS, los deportistas admitidos únicamente podrán participar en pruebas individuales. No se permitirán banderas, himnos ni uniformes nacionales de Rusia o Bielorrusia, y todos deberán cumplir las normas antidopaje aplicables. La FIS asegura que vigilará de forma continua el cumplimiento de la neutralidad y podrá imponer sanciones si detecta infracciones.
La decisión no readmite a Rusia o Bielorrusia como selecciones nacionales ni garantiza la aceptación de todos los solicitantes. Sin embargo, crea una ruta oficial hacia la Copa del Mundo y otras competiciones de la FIS tras varios años de ausencia casi total del circuito internacional. Su impacto deportivo podría ser importante en aquellas disciplinas donde los atletas rusos competían tradicionalmente por victorias y medallas.
Todavía faltan detalles fundamentales. La FIS no ha explicado cuántos deportistas podrían recibir autorización, quién evaluará cada solicitud, cuánto durará el procedimiento ni cómo se investigarán posibles vínculos militares o expresiones públicas de apoyo a la guerra. La respuesta a esas preguntas determinará si el sistema neutral funciona como una excepción restrictiva o como una puerta amplia hacia el regreso internacional.
Una reunión transforma deporte, política y negocio
Considerados por separado, el aumento de los Mundiales y el retorno condicionado de los deportistas rusos y bielorrusos son decisiones de gran importancia. Juntos muestran a una federación dispuesta a modificar varias bases de sus competiciones simultáneamente. El número de grandes eventos, la estructura de la Copa del Mundo, el acceso de atletas políticamente controvertidos e incluso las reglas para conceder invitaciones están siendo reconsiderados.
La FIS también aprobó el principio de un sistema común de invitaciones para todas sus disciplinas. El futuro marco incluirá criterios objetivos de rendimiento, un número fijo de participaciones, un periodo de elegibilidad definido y controles relacionados con el dopaje y la seguridad. Las reglas definitivas no llegarán antes de la primavera de 2027, pero el proyecto refleja el deseo de la federación de ejercer un mayor control central sobre el acceso a sus torneos.
La controversia inmediata girará alrededor de los rusos y bielorrusos porque su posible regreso comenzará esta misma temporada. La batalla más relevante a largo plazo podría centrarse en los Mundiales. Deportistas, federaciones y televisiones deberán decidir si un ciclo casi anual fortalece los deportes de invierno o simplemente obliga a las mismas estrellas, organizaciones y audiencias a producir otro gran momento cada año.
La FIS presenta sus decisiones como una modernización estratégica. Una interpretación más incisiva es que la federación ha encontrado dos espacios sin explotar: los años vacíos de su calendario comercial y los deportistas destacados que permanecían fuera de sus competiciones. En Thun puso en marcha el proceso para llenar ambos.
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