La larga y complicada carrera de Neymar con Brasil parece haber llegado a su fin.
El delantero de 34 años confirmó su retiro internacional tras la derrota de Brasil por 2-1 ante Noruega en los octavos de final del Mundial, un resultado que puso fin al último intento del país por conseguir su sexto título mundial.
Fue un final cruel para un jugador que había luchado para recuperarse de sus lesiones y entrar en la convocatoria, solo para ver su último Mundial reducido a dos apariciones como suplente y una última y dolorosa noche en el MetLife Stadium.
Un gol final en una noche dolorosa
La eliminación de Brasil llegó tras un dramático final contra Noruega.
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Según The Guardian, Erling Haaland anotó dos veces en los minutos finales, primero con un potente cabezazo en el minuto 79 y luego con un segundo gol en el minuto 89.
Neymar recortó distancias desde el punto de penalti en el tiempo de descuento, pero no fue suficiente para salvar a Brasil.
Tras el pitido final, se quedó llorando en el campo, consolado por sus compañeros mientras Noruega celebraba una de las mayores victorias en la historia futbolística del país.
Según Cadena SER, Neymar declaró tras el partido: “Lo intenté, lo intenté. Empecé aquí, en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, y termino aquí. Ahora se acabó.”
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Despedida de Brasil donde todo comenzó
La ubicación hizo el momento aún más simbólico.
Neymar debutó con Brasil en el mismo estadio en 2010, en un amistoso contra Estados Unidos. Dieciséis años después, regresó al MetLife para la que se convirtió en su última aparición con la camiseta amarilla.
Según Cadena SER, Neymar deja la selección con 130 partidos y 80 goles, lo que le convierte en el máximo goleador histórico de Brasil.
También se convirtió en el segundo brasileño, después de Pelé, en marcar en cuatro Mundiales diferentes.
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Ese último penalti contra Noruega no cambiará la decepción general de otro fracaso brasileño en el escenario más grande. Pero le dio a Neymar una última entrada en los libros de récords antes de su despedida.
Un regreso que nunca se convirtió del todo en un resurgimiento
La presencia de Neymar en este Mundial siempre había estado rodeada de incertidumbre.
Había estado alejado de la selección brasileña durante 981 días antes de regresar en la victoria de la fase de grupos contra Escocia. Según FIFA, su regreso se produjo después de casi tres años alejado de la camiseta nacional.
BeIN Sports había informado previamente que Neymar consideraba el Mundial de 2026 como su última oportunidad para representar a Brasil en el torneo, con el delantero diciendo que era “mi último Mundial” antes de que comenzara la competición.
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Sin embargo, cuando Brasil llegó a la fase eliminatoria, ya no era la figura central del equipo. Carlo Ancelotti lo utilizó desde el banquillo, y su cuerpo nunca le permitió tomar el mando del torneo de la manera en que alguna vez pudo haber imaginado.
El fin de una era para Brasil
La carrera de Neymar con Brasil siempre será juzgada a través de dos lentes diferentes.
Los números son extraordinarios. Se convirtió en el máximo goleador del país, ganó la Copa Confederaciones en 2013 y ayudó a conseguir el oro olímpico en casa en Río 2016.
Pero la Copa del Mundo permaneció fuera de su alcance.
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En 2014, su torneo terminó con una lesión antes del colapso de Brasil por 7-1 en semifinales contra Alemania. En 2018 y 2022, Brasil volvió a quedarse corto. En 2026, después de años de lesiones y dudas, su último intento terminó en otra derrota en la fase eliminatoria.
Este no fue el final que Neymar quería. Fue, sin embargo, un final que se sintió profundamente ligado a la historia de su carrera con Brasil: brillante, emotiva, laureada, pero nunca completa.
Para Brasil, el desafío ahora es avanzar sin uno de los jugadores que definieron la Seleção moderna.



