El Paris Saint-Germain ha reivindicado enfáticamente su estatus como el «mejor equipo del mundo» tras una dominante victoria en la semifinal de la Liga de Campeones sobre el Bayern de Múnich, preparando una atractiva final contra el Arsenal en el Puskas Arena.
Aunque el partido de vuelta en el Allianz Arena quizás no alcanzó la intensidad de «máximo histórico» o «paisaje onírico de fútbol alienígena enamorado» de su encuentro inicial, la superioridad del PSG fue innegable. Como observó el analista Barney Ronay: «Bueno, nunca iba a ser lo mismo. Solo se tiene un máximo histórico, un primer beso, un Catcher in the Rye, un paisaje onírico de fútbol alienígena enamorado de un partido como el de ida entre estos dos equipos.» A pesar del espectáculo disminuido, el Bayern de Múnich nunca logró realmente inquietar al equipo de Luis Enrique.
Actuación clínica en semifinales contra el Bayern de Múnich
Desde el principio, el PSG afirmó su control. El Bayern de Múnich se encontró en desventaja desde el tercer minuto tras una jugada rápida e incisiva. Fabián Ruiz inició el ataque con un pase picado que liberó a Khvicha Kvaratskhelia. El balón llegó entonces a Ousmane Dembélé, quien lo envió clínicamente al fondo de la red, abriendo el flanco derecho del Bayern, defendido por Konrad Laimer, en solo dos minutos y 20 segundos. Este gol temprano subrayó la destreza ofensiva del PSG y la dificultad del Bayern para contenerlos.
A pesar del tardío gol del empate de Harry Kane esa noche, que igualó al Bayern en los últimos instantes, fue en gran medida un consuelo. Los gigantes alemanes no lograron realmente inquietar al PSG durante toda la eliminatoria, un testimonio de la solidez defensiva y la disciplina táctica del club parisino.
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Un equipo sin defectos, construido sobre cimientos sólidos
La versión actual del PSG es una combinación formidable de talento, equilibrio y profundidad táctica. Barney Ronay elogió al campeón francés describiéndolo como “un equipo sin defectos, solo fortalezas, con piezas de altísimo nivel en cada posición”. También destacó el equilibrio que Luis Enrique ha conseguido dentro del equipo, capaz ahora de combinar un ataque devastador con control defensivo y madurez táctica.
El análisis de The Guardian subrayó que el dominio del PSG no se basa únicamente en su poder económico, sino también en el excepcional sistema de formación del fútbol francés. El once titular del PSG contó con cuatro jugadores franceses, frente a los dos del Bayern, reflejando lo que Ronay definió como la “inigualable cultura de formación y desarrollo” de Francia.
Vincent Kompany había advertido antes de la eliminatoria que el PSG era un equipo “al que no puedes vencer simplemente defendiendo”, y las semifinales reforzaron esa idea. El Bayern sufrió enormemente para contener la velocidad, movilidad y calidad técnica del conjunto parisino durante ambos partidos.
Ahora, el PSG se prepara para la prueba definitiva frente al Arsenal en la final de la Champions League. El conjunto inglés llega considerado ampliamente como “el mejor equipo defensivo de Europa”, preparando así un fascinante choque de estilos entre la defensa más sólida del continente y un PSG que parece no tener puntos débiles.
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Fuentes: www.theguardian.com



