La peor semana de gobernanza de la FIFA en años acaba de sumar un nuevo frente. La Federación Palestina de Fútbol emitió el lunes un comunicado en el que acusa al organismo mundial de aplicar un «doble rasero» en su gestión de Israel y advierte de que el silencio «cuando se está cometiendo un genocidio en directo equivale a complicidad».
La PFA asegura que más de 1.013 futbolistas, entrenadores, árbitros, dirigentes y miembros de la familia del fútbol han muerto durante la guerra en Gaza, y que estadios, campos de entrenamiento e infraestructuras futbolísticas han sido destruidos de forma sistemática.
Afirma que las denuncias formales presentadas desde hace más de quince años sobre los clubes israelíes con sede en asentamientos de Cisjordania siguen sin resolverse.
Quince años de denuncias, una sola multa
La FIFA multó a la Federación Israelí de Fútbol con 150.000 francos suizos (unos 190.700 dólares) el 19 de marzo por «múltiples incumplimientos» de sus obligaciones antidiscriminación, tras constatar que la IFA no había adoptado medidas eficaces contra el racismo en el club israelí Beitar.
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En la disputa más amplia, la FIFA se negó a sancionar a Israel al alegar que «el estatus jurídico definitivo de Cisjordania sigue siendo una cuestión sin resolver y de enorme complejidad en el derecho internacional público».
Palestina llevó el caso al máximo tribunal del deporte, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), presentando un recurso el 20 de abril contra la negativa de la FIFA a actuar sobre los clubes de los asentamientos.
«Como hemos agotado todas las vías legales posibles en la FIFA, seguiremos ateniéndonos a las normas, respetando las reglas, y recurriremos esa decisión porque nos parece muy injusta», declaró a Middle East Eye la vicepresidenta de la PFA, Susan Shalabi.
«Coraje institucional»
El comunicado del lunes va un paso más allá.
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La PFA cuestionó si la FIFA «aún posee el coraje institucional para hacer cumplir sus propios Estatutos de forma equitativa, sin titubeos y sin sumisión política», y afirmó que años de retrasos habían permitido que «los hechos sobre el terreno se afiancen aún más».
«Nuestra preocupación no es quién dirige la FIFA. Nuestra preocupación es si la FIFA vuelve a estar dispuesta a liderar guiándose por sus principios», señala el comunicado.
La intervención llega con la cúpula de la FIFA ya asediada. El sábado, la UEFA declaró públicamente que «la actual dirección de la FIFA» había «perdido la confianza de la UEFA» tras el plan abandonado de Infantino de escindir los negocios comerciales de la FIFA, incluidos los Mundiales masculino y femenino, en una filial de 20.000 millones de dólares participada en parte por inversores privados.
La CONCACAF afirmó que era «imperativa» una «rendición de cuentas integral» con la presidencia, mientras que el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, dijo que «no debe descartarse ninguna opción». El asesor sénior de la FIFA, Carlos Cordeiro, dimitió el viernes.
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Rajoub sigue reclamando la expulsión de la IFA
El recurso ante el TAS sigue pendiente. La exigencia palestina de que la IFA sea expulsada del fútbol internacional, defendida en sucesivos congresos de la FIFA por el presidente de la PFA, Jibril Rajoub, se mantiene intacta.
El comunicado del lunes afirma que «cada decisión aplazada ha permitido que la situación sobre el terreno se deteriore mientras la confianza en la gobernanza de la FIFA se ha ido erosionando de forma constante».
La FIFA no se ha pronunciado públicamente.
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