Zinedine Zidane

Zidane vuelve al banquillo: La leyenda francesa que también pertenece a la historia de España

Ganó la Champions como jugador del Real Madrid, levantó otras tres como entrenador y ha pasado aproximadamente 25 años de su vida en España. Ahora Zinédine Zidane asume el mando…

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Zinédine Zidane ha esperado casi cinco años para aceptar el trabajo que realmente deseaba.

El antiguo jugador y entrenador del Real Madrid ha sido nombrado seleccionador de Francia con un contrato que se extiende hasta el final del Mundial de 2030.

La Federación Francesa de Fútbol anunció que Zidane comenzará oficialmente su nueva etapa el 1 de agosto de 2026. Sucede a Didier Deschamps, que permaneció 14 años al frente de la selección.

Su debut llegará el 25 de septiembre ante Turquía en la Nations League. Después se enfrentará a Bélgica e Italia durante su primera concentración.

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Para Francia, se trata del regreso de un héroe nacional.

Para España, representa la nueva etapa de un hombre que ha pasado gran parte de su vida adulta en Madrid y que ha escrito algunos de los capítulos más importantes de la historia moderna del Real Madrid.

El propio Zidane lo resumió durante su presentación: comenzó su carrera en Francia, pero ha vivido aproximadamente 25 años en España.

¿Quién es Zinédine Zidane?

Zinédine Yazid Zidane nació en Marsella el 23 de junio de 1972. Tenía 54 años cuando fue nombrado seleccionador de Francia.

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Creció en La Castellane, un barrio popular del norte de Marsella, dentro de una familia de origen argelino. Su infancia estuvo marcada por la importancia de la familia, el trabajo y la disciplina.

Esa historia personal sería fundamental para comprender su transformación en símbolo nacional.

Zidane nunca tuvo la personalidad pública de una estrella que necesitara ocupar constantemente los titulares. Fuera del campo era reservado y medía sus palabras. Dentro de él, sin embargo, pedía el balón, controlaba el ritmo y aceptaba la responsabilidad.

Esa combinación de discreción y autoridad también ha definido su carrera como entrenador.

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Cannes y Burdeos abrieron el camino

Zidane comenzó jugando en clubes de Marsella antes de incorporarse a la cantera del Cannes.

Debutó en la primera división francesa a los 17 años y poco a poco se consolidó como uno de los centrocampistas jóvenes más interesantes del país.

En 1992 fichó por el Girondins de Burdeos. Allí desarrolló la visión, el equilibrio y la protección de balón que posteriormente se convertirían en sus principales señas de identidad.

Junto a Christophe Dugarry y Bixente Lizarazu alcanzó la final de la Copa de la UEFA de 1996. El Burdeos perdió ante el Bayern de Múnich, pero el torneo colocó definitivamente a Zidane en el mapa europeo.

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Su carrera profesional como jugador pasó por Cannes, Burdeos, Juventus y Real Madrid. Con Francia disputó 108 partidos y marcó 31 goles, según el registro oficial de la federación.

Juventus le enseñó la obligación de ganar

En 1996, Zidane se marchó a la Juventus.

El fútbol italiano de aquella época era extremadamente táctico y competitivo. Zidane tuvo que añadir disciplina, trabajo defensivo y regularidad a su talento natural.

Ganó la Serie A en 1997 y 1998, además de la Supercopa de Europa y la Copa Intercontinental. También disputó dos finales consecutivas de la Champions League.

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La segunda, en 1998, terminó precisamente con una derrota ante el Real Madrid.

Ese mismo año, tras conquistar el Mundial con Francia, Zidane recibió el Balón de Oro.

Italia lo convirtió en un futbolista más completo. España terminaría convirtiéndolo en leyenda de club.

El héroe que dio a Francia su primera estrella

Zidane debutó con la selección absoluta en agosto de 1994 ante la República Checa. Francia perdía 0-2 cuando entró al campo, pero marcó dos goles para igualar el encuentro.

Cuatro años después, protagonizó el partido más importante de la historia del fútbol francés hasta aquel momento.

Francia se enfrentó a Brasil en la final del Mundial de 1998. Zidane marcó dos goles de cabeza antes del descanso y los anfitriones vencieron por 3-0.

Francia era campeona del mundo por primera vez.

La imagen de Zidane apareció proyectada sobre el Arco del Triunfo. El joven de Marsella y origen argelino se convirtió en el rostro de una selección multicultural y en uno de los grandes símbolos deportivos del país.

España sufrió su mejor versión internacional

Dos años después, Francia ganó la Eurocopa de 2000.

En los cuartos de final se cruzó con España. Zidane abrió el marcador mediante un lanzamiento de falta y Francia terminó imponiéndose por 2-1.

Posteriormente marcó el penalti de oro que eliminó a Portugal en semifinales. Francia derrotó a Italia en la final.

Zidane consideraba que aquella Eurocopa representó probablemente el mejor momento de su carrera. UEFA describió su actuación en el torneo como una exhibición de dominio individual comparable a las mayores de la historia.

La selección española volvió a cruzarse con Zidane en el Mundial de 2006. España llegaba invicta y con una generación joven que provocaba una enorme ilusión, pero Francia ganó 3-1 en Hannover.

Zidane participó en el segundo gol y marcó el tercero en el tiempo añadido. A sus 34 años, volvió a detener las aspiraciones españolas.

Florentino Pérez lo convirtió en el gran galáctico

Real Madrid fichó a Zidane en julio de 2001 por una cantidad récord en aquel momento.

Florentino Pérez llevaba tiempo persiguiendo su incorporación. Zidane era el futbolista ideal para el proyecto de los Galácticos: ganador, elegante, global y capaz de decidir los partidos más grandes.

Compartió vestuario con figuras como Raúl, Roberto Carlos, Luís Figo, Ronaldo y posteriormente David Beckham.

Su primera temporada terminó con una de las imágenes más famosas en la historia del club.

En la final de la Champions de 2002 contra el Bayer Leverkusen, Roberto Carlos envió un balón elevado hacia la frontal del área. Zidane conectó una volea perfecta con la pierna izquierda y colocó el balón en la escuadra.

El Madrid ganó 2-1 y conquistó la Novena.

Para el madridismo, Zidane dejó de ser únicamente una estrella francesa. Desde aquella noche pasó a formar parte de la mitología del club.

Madrid se convirtió en su hogar

Zidane disputó 227 partidos oficiales y marcó 49 goles con el Real Madrid.

Como jugador ganó una Champions, una Liga, una Copa Intercontinental, una Supercopa de Europa y dos Supercopas de España. Se retiró en 2006 después de cinco temporadas vestido de blanco.

Sin embargo, su relación con España no terminó con su retirada.

Permaneció vinculado al Real Madrid como asesor de Florentino Pérez, director deportivo, ayudante de Carlo Ancelotti y entrenador del Castilla.

Su familia también desarrolló su vida en España, mientras sus hijos pasaban por la estructura deportiva del club.

Por eso su nuevo cargo no convierte a Zidane en una figura lejana para el público español. Francia es su país y su selección, pero Madrid es el lugar en el que pasó la mayor parte de su vida adulta y donde se construyó como entrenador.

El final más dramático posible

Antes de comenzar su carrera en los banquillos, Zidane cerró su etapa como jugador con uno de los episodios más conocidos de la historia de los Mundiales.

En 2006 regresó a la selección para disputar el torneo de Alemania. Francia eliminó a España, Brasil y Portugal antes de alcanzar la final contra Italia.

Zidane marcó de penalti con una definición a lo Panenka. En la prórroga, después de un intercambio verbal, golpeó con la cabeza a Marco Materazzi y fue expulsado.

Francia perdió la final en los penaltis.

A pesar de la expulsión, Zidane recibió el Balón de Oro como mejor jugador del Mundial.

La escena mostró las dos caras de Zidane: un futbolista de una elegancia extraordinaria y un competidor con un temperamento que en ocasiones podía desbordarse.

El entrenador que parecía no estar preparado

Cuando Zidane fue nombrado entrenador del primer equipo del Real Madrid en enero de 2016, existían dudas.

Su experiencia se limitaba a su etapa como ayudante de Ancelotti y a su trabajo en el Castilla. Algunos consideraban que había recibido el puesto principalmente por su nombre.

Cinco meses después ganó la Champions.

El Madrid repitió el título en 2017 y volvió a conquistarlo en 2018. Zidane se convirtió en el primer entrenador en ganar tres Champions consecutivas en el formato moderno de la competición.

En total obtuvo once títulos como técnico del primer equipo: tres Champions, dos Ligas, dos Mundiales de Clubes, dos Supercopas de Europa y dos Supercopas de España.

Aquellos resultados terminaron con la idea de que Zidane era simplemente un gestor de vestuario.

Un equipo no gana tres veces seguidas la Champions únicamente por mantener contentos a sus jugadores.

La gestión de las estrellas

Zidane dirigió uno de los vestuarios más exigentes del mundo.

Cristiano Ronaldo era la principal figura del equipo. Sergio Ramos ejercía como capitán y líder emocional. Luka Modrić, Toni Kroos, Casemiro, Karim Benzema, Marcelo, Pepe, Gareth Bale e Isco también reclamaban protagonismo.

Zidane entendía la mentalidad de esas figuras porque había sido una de ellas.

No trató de demostrar constantemente que era la persona más importante del club. Tampoco necesitaba presentar cada victoria como el resultado de su propia genialidad.

Protegía al grupo en público, hablaba directamente con sus futbolistas y cambiaba el sistema cuando consideraba que el equipo lo necesitaba.

Utilizó el 4-3-3, el 4-4-2 y el rombo en el centro del campo. Su mayor virtud fue la adaptación.

¿Qué fútbol propondrá con Francia?

Zidane ha adelantado que su Francia tendrá semejanzas con el Real Madrid que dirigió.

Durante su presentación explicó que le mueve el juego y la búsqueda del gol, aunque insistió en que el equipo deberá mantener el equilibrio.

No parece probable que convierta a Francia en una selección basada en una única idea rígida.

Su plantilla contiene velocidad, regate, poder físico y creatividad. La misión consistirá en combinar esas cualidades sin dejar al equipo expuesto.

La gran pregunta será cómo organiza a Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé, Michael Olise, Désiré Doué y el resto de sus atacantes dentro de una estructura estable.

La relación con Mbappé

La figura central del nuevo proyecto será Mbappé.

El capitán francés ha admirado públicamente a Zidane durante años. Después de marcar tres goles contra el Manchester City con Zidane en la grada del Bernabéu, declaró:

“Zizou es un ídolo para mí. Significa mucho.”

Mbappé añadió que hacer sonreír a Zidane mediante su juego le producía una enorme felicidad.

La conexión entre ambos tiene una importancia especial para España.

Mbappé es la nueva gran estrella francesa del Real Madrid. Zidane es el hombre que mejor representa el vínculo histórico entre Francia y el club blanco.

Ahora trabajarán juntos por primera vez.

Zidane, sin embargo, no garantizó públicamente que Mbappé conservará automáticamente la capitanía. Explicó que hablará con él y con el resto de los jugadores durante la primera concentración.

Casi cinco años esperando a Francia

Zidane no entrenaba desde que dejó el Real Madrid en mayo de 2021.

Durante ese periodo fue relacionado con grandes clubes, pero no aceptó ningún proyecto.

En su presentación confirmó el motivo.

“He pasado los últimos cuatro o cinco años esperando este día”, afirmó.

Zidane explicó que podría haber aceptado un trabajo de dos o tres temporadas, pero su verdadero objetivo era dirigir a Francia después de Deschamps.

La espera genera una incógnita. El fútbol ha continuado evolucionando y Zidane tendrá que demostrar que sigue conectado con las exigencias tácticas y físicas del máximo nivel.

Al mismo tiempo, la selección puede adaptarse perfectamente a sus virtudes. Hay menos tiempo de entrenamiento y una mayor necesidad de mensajes claros, liderazgo y gestión emocional.

España seguirá formando parte de su camino

El contrato de Zidane llega hasta el Mundial de 2030, organizado principalmente por España, Portugal y Marruecos.

Eso abre la posibilidad de que el mayor desafío de su etapa como seleccionador se produzca precisamente en el país donde construyó gran parte de su leyenda.

Podría regresar al Bernabéu o a otros estadios españoles liderando a Francia en un Mundial.

También podría cruzarse con la selección española, el rival que lo eliminó en las semifinales del Mundial de 2026 y una selección contra la que protagonizó momentos importantes como jugador.

Zidane pertenece emocionalmente a Francia.

Pero España ha sido su casa, su escuela como entrenador y el escenario de sus mayores triunfos a nivel de clubes.

Ahora comienza una nueva historia con Les Bleus, aunque una parte esencial de esa historia seguirá hablando español.

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