La DBU pide claridad a la FIFA
La Unión Danesa de Fútbol (DBU) está presionando a la FIFA para obtener una explicación más completa después de que se permitiera a Folarin Balogun jugar con Estados Unidos contra Bélgica a pesar de haber sido expulsado en la ronda anterior.
Balogun recibió una tarjeta roja directa durante la victoria de Estados Unidos por 2-0 sobre Bosnia y Herzegovina en los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo. La expulsión normalmente conllevaba una suspensión automática de un partido, lo que lo habría dejado fuera del encuentro de octavos de final contra Bélgica.
En cambio, la FIFA suspendió la aplicación de la sanción por un período de prueba de un año, permitiendo al delantero del Mónaco ser titular en Seattle.
Según TV 2 Sport, el director de la DBU, Erik Brøgger Rasmussen, afirma que la federación danesa, junto con varias federaciones europeas, pedirá a la FIFA una explicación más detallada de la decisión.
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“Las reglas deben ser iguales para todos”
La preocupación danesa no se limita solo a Balogun o a Estados Unidos.
Se trata de coherencia.
“Seguimos preguntándonos por qué la FIFA se desvía de la práctica anterior en la aplicación de las normas disciplinarias”, dijo Brøgger Rasmussen. “Las reglas deben ser coherentes e iguales para todos para garantizar y proteger la integridad del deporte”.
La declaración refleja una frustración más amplia en el fútbol europeo después de una de las decisiones disciplinarias más inusuales del torneo.
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Según The Guardian, la UEFA describió la decisión de la FIFA como “sin precedentes, incomprensible e injustificable” y afirmó que el organismo rector había cruzado “una línea roja”.
La FIFA se remite al Artículo 27
La explicación de la FIFA se basa en su código disciplinario.
La organización ha insistido en que la tarjeta roja de Balogun no fue anulada en sí misma. En cambio, la sanción automática de un partido asociada a ella fue suspendida.
Según el Código Disciplinario de la FIFA, el Artículo 27 permite a un órgano judicial suspender total o parcialmente la ejecución de una medida disciplinaria y someter a la persona sancionada a un período de prueba.
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Esa es la vía legal que, según la FIFA, se utilizó en el caso de Balogun.
Pero la DBU y otras federaciones europeas quieren saber por qué se utilizó esa opción aquí y qué criterios específicos hicieron que el caso fuera lo suficientemente excepcional como para desviarse de la aplicación normal de una suspensión por tarjeta roja.
La llamada de Trump añade presión
La controversia se ha intensificado por la implicación de Donald Trump.
Según AP, el presidente de EE. UU. confirmó que llamó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y pidió que se revisara la decisión de la tarjeta roja.
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Infantino ha dicho que el asunto ya estaba ante los órganos judiciales independientes de la FIFA y que la decisión fue tomada por las autoridades disciplinarias pertinentes.
Esto significa que la FIFA e Infantino están públicamente alineados. La organización no sugiere que Infantino anulara personalmente la sanción, e Infantino no se distancia de la explicación oficial de la FIFA.
El problema para la DBU es diferente: incluso si la decisión se tomó a través del proceso interno de la FIFA, la federación aún quiere entender por qué se aplicaron las reglas de esta manera.
La apelación de Bélgica fue rechazada
Bélgica también impugnó la elegibilidad de Balogun antes del partido.
Según The Sun, la FIFA rechazó la apelación de Bélgica por inadmisible, ya que la federación belga no fue considerada parte en el caso disciplinario original.
Balogun fue titular contra Bélgica, pero su presencia no cambió el resultado. Bélgica ganó 4-1 y eliminó a Estados Unidos de la Copa del Mundo.
Aun así, el argumento no ha desaparecido.
Para la DBU, la cuestión central ahora es el precedente. Si una suspensión automática puede ser suspendida en este caso, las federaciones europeas quieren saber cuándo cree la FIFA que se puede volver a utilizar el mismo principio.
Una prueba para la credibilidad de la FIFA
El caso Balogun ha trascendido a un solo jugador.
Ahora afecta la independencia de los órganos judiciales de la FIFA, la coherencia de las normas disciplinarias y la apariencia de influencia política durante una Copa del Mundo organizada en parte por Estados Unidos.
La FIFA afirma que el proceso fue independiente y legalmente fundamentado.
La DBU y varias federaciones europeas están pidiendo pruebas de que el proceso también fue coherente, transparente y justo.
Esa distinción importa. En el fútbol, las reglas no solo necesitan existir. Necesitan ser percibidas como aplicadas por igual.



