Un paseo que parecía imposible
Los jugadores de Florida State se preparaban para comenzar una nueva temporada cuando una figura conocida apareció al frente del equipo.
Apoyado en un bastón y con unas zapatillas especialmente adaptadas a la férula de su pierna, Ethan Pritchard encabezó la salida de los Seminoles contra New Mexico State el 29 de agosto. La reacción del público reflejó la magnitud de lo que había sucedido durante el año anterior.
Pritchard no se había recuperado de una lesión convencional sufrida jugando al fútbol americano. Había sobrevivido a un disparo en la parte posterior de la cabeza.
El incidente ocurrió el 31 de agosto de 2025, cuando Pritchard visitaba a unos familiares en Havana, Florida. Los investigadores determinaron que era inocente y que había sido atacado por error porque su vehículo se parecía a otro relacionado con un tiroteo anterior.
Cuatro personas fueron detenidas posteriormente. Mientras tanto, Pritchard ingresó en cuidados intensivos antes de comenzar una recuperación que le obligó a reaprender algunas de las funciones más básicas de la vida.
“No sabía cómo estornudar”
El joven linebacker pasó varias semanas en coma y sufrió inicialmente una parálisis en el lado derecho del cuerpo. Cuando finalmente abandonó el hospital, utilizaba una silla de ruedas eléctrica.
“Tuve que aprender de nuevo a hablar y a comer”, explicó Pritchard en una entrevista publicada por Spectrum News 13.
“Puede que la gente piense que esto es gracioso, pero tuve que aprender incluso a estornudar porque realmente no sabía cómo hacerlo.”
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El detalle permite observar su ambición de regresar al fútbol americano desde una perspectiva diferente. Antes de pensar en placar a un rival o competir delante de miles de espectadores, Pritchard tuvo que reconstruir movimientos que la mayoría de las personas realiza de manera inconsciente.
Al comienzo de su rehabilitación necesitaba un andador. Desde entonces ha progresado hasta poder caminar con mayor independencia y realizar ejercicios de fuerza, aunque todavía no tiene autorización médica para entrenarse o jugar.
Florida State se negó a dejarlo atrás
Pritchard acababa de llegar a Florida State cuando ocurrió el tiroteo. Considerado uno de los linebackers más prometedores de Seminole High School, estaba preparando su primera temporada universitaria.
Pese a la incertidumbre que rodea su futuro deportivo, continúa apareciendo en la plantilla oficial del equipo. Esa decisión le ha permitido conservar un lugar visible dentro del grupo mientras completa un agotador programa de rehabilitación.
Cuando Pritchard regresó al campus de Florida State en noviembre de 2025, casi 65.000 aficionados le recibieron en el Doak Campbell Stadium. En aquel momento todavía se desplazaba en silla de ruedas.
Su padre, Earl Pritchard, realizó pese a todo una predicción ambiciosa.
“Va a regresar a ese campo”, declaró a Associated Press. “Volverá el próximo año.”
Nueve meses después, su hijo cumplió la primera parte de aquella promesa.
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El regreso ya se ha producido
Pritchard continúa insistiendo en que pretende volver a jugar al fútbol americano. Sigue siendo incierto si los médicos considerarán algún día que hacerlo es seguro, especialmente teniendo en cuenta la gravedad de su lesión.
Por ello, su aparición ante New Mexico State no debería considerarse únicamente el comienzo de otro regreso deportivo convencional. Volver a competir ya no es necesario para completar esta historia.
Pritchard recibió un disparo porque unos desconocidos lo confundieron con otra persona. Después tuvo que reaprender a comer, hablar y moverse antes de caminar nuevamente por el estadio donde debía haber comenzado su carrera universitaria.
Quizá nunca llegue a realizar un placaje para Florida State. Sin embargo, 363 días después de recibir un disparo en la cabeza, fue el jugador que encabezó la salida de todo el equipo al campo.
El regreso ya había sucedido.



