Jon Rahm

Rahm, ante la hora de la verdad

El sistema financiero que convirtió a LIV Golf en una potencia mundial está a punto de desaparecer. Jon Rahm puede ser decisivo para saber si su sustituto es viable.

·

Read in:

Durante cuatro años, LIV disfrutó de una seguridad económica extraordinaria. El Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí aportó el dinero necesario para fichar campeones, repartir premios millonarios y desafiar al PGA Tour.

Esa etapa está terminando. Sky Sports asegura que el PIF dejará de financiar directamente la competición cuando concluya la temporada 2026.

Un inversor todavía desconocido

LIV afirma que ya existe un acuerdo firmado y aprobado por su consejo con un nuevo inversor principal. La operación debería completarse durante septiembre.

La identidad del socio y las condiciones económicas siguen siendo secretas. Scott O’Neil, director ejecutivo de LIV, se ha limitado a decir que el inversor financiará la siguiente etapa.

Lee también: La Ligue 1 prepara otra batalla televisiva tras su gran crisis

El comunicado oficial de la liga añade que más de una docena de interesados estudian incorporarse como accionistas minoritarios.

Según O’Neil, la estructura permitiría mantener la competición hasta 2030. Sin embargo, el acuerdo aún debe cerrarse antes de que LIV pueda considerar garantizado su futuro.

Los golfistas pasarían a ser propietarios

El cambio más profundo afectará a los propios jugadores. LIV quiere que sean titulares de una participación mayoritaria en lugar de limitarse a cobrar contratos garantizados.

Ser accionistas les permitiría beneficiarse del crecimiento del negocio. También les obligaría a asumir parte del riesgo si los equipos, los patrocinadores y los derechos audiovisuales no generan suficiente dinero.

Lee también: Giro sorpresa en la saga de Cody Gakpo: el Manchester City entra en la puja por la estrella del Liverpool

El calendario previsto también será más reducido. La propuesta incluye diez pruebas principales, divididas entre cinco Team Majors internacionales y otros cinco torneos especiales.

LIV presenta el plan como un modelo diversificado con varios socios financieros. En su anuncio sobre la nueva estrategia, aseguró que sus ingresos se habían duplicado en 2026, aunque no publicó cuentas detalladas.

Rahm simboliza todo lo que está en juego

El español es el mejor ejemplo de la importancia del proceso. Rahm se incorporó a LIV a comienzos de 2024 con uno de los contratos más importantes de la historia del golf.

Su llegada proporcionó prestigio deportivo, atención internacional y una figura capaz de atraer público fuera de Estados Unidos. Su marcha tendría, por tanto, un efecto especialmente dañino.

Lee también: Eto’o desafía la rebelión europea y defiende a Infantino

Rahm no ha afirmado que quiera abandonar el circuito. Cuando le preguntaron si estaría dispuesto a invertir su propio dinero, respondió: “Nunca digas nunca”.

También aclaró que nadie le había pedido que aportara capital. No obstante, explicó a AS que la dirección estaba estudiando distintas fórmulas para hacer evolucionar el proyecto.

La continuidad de Bryson DeChambeau tampoco está garantizada porque su contrato actual termina, según diferentes informaciones, después de 2026. O’Neil ha reconocido abiertamente la importancia de conservar a ambas estrellas.

Se acaba la era del dinero ilimitado

Las cifras ayudan a entender el tamaño del cambio. Golf Monthly calcula que la inversión saudí ya había superado los 5.300 millones de dólares en febrero de 2026.

Lee también: Aumenta la presión sobre Antonelli mientras se desvanecen las opciones al título: «Está claro que ya no somos el coche más rápido»

Ese capital demostró que era posible construir rápidamente una alternativa al golf tradicional. No demostró que la nueva competición pudiera mantenerse sin aportaciones continuas de un fondo soberano.

Ahora LIV necesita retener a sus figuras, convencer a inversores privados y convertir sus audiencias en ingresos sostenibles. La supervivencia ya no depende únicamente de la ambición saudí.

Rahm no decidirá por sí solo el futuro de la liga. Pero si sus jugadores más valiosos no confían lo suficiente como para convertirse en propietarios, el anunciado LIV 2.0 nacerá con un problema enorme.

Lee también: Salah recupera a su antiguo socio del Liverpool

Related Stories