El VAR puede evitar una expulsión
Una de las restricciones más frustrantes del VAR ha sido finalmente suavizada. Durante las competiciones de la UEFA de esta temporada, una segunda tarjeta amarilla claramente incorrecta podrá ser revisada. El árbitro tendrá así la posibilidad de anular la amonestación y permitir que el futbolista continúe sobre el terreno de juego.
Hasta ahora, las facultades del VAR relacionadas con las tarjetas amarillas habían estado muy limitadas. Una roja directa podía revisarse, pero una segunda amonestación equivocada que producía exactamente el mismo castigo práctico quedaba con frecuencia fuera del protocolo. Eso generaba situaciones en las que los responsables arbitrales sabían que un jugador había sido expulsado incorrectamente, pero no podían reparar el error.
Con el nuevo procedimiento, el videoarbitraje podrá recomendar una revisión en el monitor cuando la segunda amarilla sea claramente errónea. El árbitro podrá retirar la amonestación y, en consecuencia, cancelar la tarjeta roja posterior. El VAR no recibe autorización para revisar libremente todas las tarjetas amarillas, sino únicamente aquellas en las que una segunda amonestación incorrecta provocaría la expulsión.
Según la explicación oficial de la UEFA sobre su nuevo criterio arbitral, el organismo apuesta por una “interferencia mínima para obtener el máximo beneficio”. Roberto Rosetti, director de arbitraje de la UEFA, quiere conseguir una aplicación más uniforme del VAR en Europa y devolver al árbitro de campo al centro de las decisiones.
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La regla del córner solo funciona en un sentido
Otro cambio puede generar una controversia considerablemente mayor. El VAR podrá corregir un saque de esquina concedido equivocadamente en los partidos de la UEFA, pero solo cuando el error sea completamente evidente y la comprobación pueda realizarse de inmediato, sin retrasar la reanudación.
Si el último jugador en tocar el balón fue un atacante, pero el árbitro concede un córner, el VAR podrá comunicar la información necesaria para transformar el reinicio en un saque de puerta. El mismo principio no funciona en sentido contrario. Si se concede incorrectamente un saque de puerta después de que el último toque perteneciera a un defensor, el VAR no podrá intervenir para devolver al equipo atacante el córner que le correspondía.
El resultado es un sistema deliberadamente asimétrico. La UEFA puede impedir que un equipo marque después de recibir un córner que no merecía, pero la tecnología no puede restaurar una oportunidad ofensiva retirada incorrectamente. La explicación práctica probablemente sea que un córner puede conducir directamente a una acción decisiva, mientras que recuperar todos los saques de esquina omitidos provocaría más revisiones y retrasos.
Aun así, la diferencia será difícil de explicar cuando un error semejante decida un gran partido de la Champions League. Dos fallos idénticos sobre qué equipo tocó el balón en último lugar recibirán un tratamiento diferente únicamente porque uno termina en córner y el otro en saque de puerta.
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Nuevas revisiones antes de ponerse el balón en juego
La autoridad del VAR también se amplía a determinadas infracciones del equipo atacante antes de la ejecución de una falta o un córner. Si un atacante comete una infracción clara antes de que el balón esté en juego y esa acción influye directamente en un gol, un penalti u otra sanción posterior, el videoarbitraje podrá pedir la intervención del colegiado.
En esas situaciones, el gol, el penalti o la sanción resultante podrán ser anulados, y la falta o el saque de esquina original se repetirán. La modificación ofrece a los responsables del VAR una nueva herramienta para abordar agarrones, bloqueos o conductas violentas dentro de un área llena de jugadores antes de que se lance una acción a balón parado.
Eso no significa que el VAR vaya a examinar cada contacto físico previo a todos los córneres. La infracción debe ser clara y tener un impacto directo en lo ocurrido posteriormente. No obstante, la regla puede aumentar la atención sobre los empujones, agarrones y bloqueos que tradicionalmente han recibido una considerable tolerancia en las jugadas a balón parado.
El VAR también podrá corregir un error de identidad cuando el árbitro sancione al futbolista equivocado. La revisión estará limitada a identificar al verdadero responsable. El videoarbitraje no podrá utilizar este proceso para reconsiderar si la infracción original merecía realmente una tarjeta amarilla.
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Las novedades forman parte de las modificaciones oficiales de las Reglas de Juego para 2026/27. Varias de ellas son opciones disponibles para las competiciones y no normas universales obligatorias, por lo que la UEFA y los organizadores nacionales pueden decidir si las aplican y de qué forma.
La UEFA rechaza dos polémicas opciones de expulsión
La UEFA no mostrará automáticamente una tarjeta roja porque un jugador se cubra la boca mientras habla con un rival. La medida fue creada como herramienta opcional para combatir expresiones racistas, discriminatorias o abusivas que se intenten ocultar de las cámaras y los árbitros. Sin embargo, la UEFA considera que taparse la boca no constituye por sí mismo una infracción merecedora de expulsión.
Los árbitros todavía podrán interpretar el gesto como conducta antideportiva y mostrar una tarjeta amarilla, especialmente si consideran que el jugador intenta ocultar deliberadamente una conversación. La UEFA también podrá iniciar una investigación disciplinaria después del encuentro si las imágenes, los testimonios u otras pruebas sugieren que se utilizó lenguaje discriminatorio o abusivo.
El organismo tampoco aplicará la posibilidad de expulsar automáticamente a los jugadores que abandonen el campo como forma de protesta. No obstante, advierte que un equipo responsable de provocar la suspensión definitiva de un partido podrá perderlo de acuerdo con el reglamento de la competición, lo que proporciona otro mecanismo para sancionar las protestas colectivas.
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Estas elecciones pueden generar diferentes criterios disciplinarios entre torneos. Una acción que no provoque automáticamente una expulsión durante un encuentro de Champions podría recibir un tratamiento distinto en una liga nacional que decida adoptar otra versión de las reglas opcionales.
Respuesta más severa contra las pérdidas de tiempo
La UEFA también intensificará la lucha contra los retrasos innecesarios. Un futbolista sustituido deberá abandonar el terreno de juego en un máximo de diez segundos. Si no lo hace, el sustituto podrá verse obligado a esperar hasta la primera interrupción posterior a que haya transcurrido un minuto desde la reanudación, dejando temporalmente a su equipo con un jugador menos.
Un jugador que reciba tratamiento deberá permanecer generalmente fuera del campo durante un minuto después de que se reanude el juego. Existen excepciones para los porteros, las lesiones graves, las colisiones entre compañeros, las faltas que provoquen una tarjeta y las situaciones en las que el jugador lesionado vaya a lanzar un penalti.
Los árbitros también utilizarán una cuenta atrás de cinco segundos contra los equipos que retrasen los saques de banda y de puerta. Si se supera el límite, el saque de banda podrá concederse al equipo contrario, mientras que retrasar un saque de puerta puede terminar en un córner para el rival. Las medidas pretenden aumentar el tiempo efectivo de juego sin depender de periodos de descuento cada vez más largos.
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La UEFA mantendrá asimismo el sistema de comunicación exclusiva con los capitanes introducido en la Eurocopa 2024. Los árbitros explicarán las decisiones importantes al capitán, mientras que el resto de los jugadores se arriesgarán a recibir una amonestación si rodean, confrontan o tratan de forma irrespetuosa al colegiado.
Un mismo error puede recibir dos respuestas distintas
La UEFA asegura que ha trabajado con los responsables arbitrales de sus 55 federaciones nacionales para unificar las interpretaciones en toda Europa. Cada club participante en sus competiciones recibirá una sesión informativa antes del comienzo de la fase liga. El organismo también ha publicado una plataforma con más de 100 vídeos que muestran ejemplos de intervenciones correctas e incorrectas.
La uniformidad completa sigue siendo improbable porque varias de las nuevas disposiciones son opcionales. Las ligas nacionales pueden tomar decisiones diferentes, obligando a futbolistas, entrenadores y aficionados a manejar un criterio arbitral en su competición doméstica y otro durante los torneos europeos.
La revisión de las segundas tarjetas amarillas elimina una de las contradicciones más difíciles del VAR. Sin embargo, la regla de los córneres crea inmediatamente otra. La tecnología puede corregir un error que concede indebidamente una oportunidad de ataque, pero debe permanecer en silencio cuando exactamente el mismo error elimina una oportunidad legítima.
La UEFA quiere menos intervenciones, retrasos más cortos y una mayor coherencia. El primer incidente decisivo mostrará si una regla diseñada para funcionar únicamente en una dirección puede cumplir los tres objetivos.



