Tom Aspinall ha renunciado al título de peso pesado de la UFC después de que unos problemas oculares persistentes hayan frenado en seco su prevista vuelta al ring.
El boxeador, de 33 años, había aceptado una fecha para el combate y había retomado los entrenamientos de sparring, pero entonces un accidente durante el entrenamiento le provocó nuevas lesiones en el ojo derecho. Al no haber un plazo claro para su recuperación, Aspinall decidió renunciar al título en lugar de hacer esperar a la categoría de peso pesado por tiempo indefinido.
Con este anuncio llega a su fin un reinado extremadamente frustrante, marcado por las lesiones, las faltas y la incertidumbre. Sin embargo, Aspinall ha dejado claro que, aunque cede el cinturón, no se retira de las artes marciales mixtas.
Unas nuevas lesiones frustraron su regreso previsto
Aspinall no ha podido volver a competir desde que defendió su título contra Ciryl Gane en el UFC 321, en octubre de 2025. Ese combate se suspendió en el primer asalto después de que Aspinall recibiera un golpe en ambos ojos y no pudiera seguir luchando, lo que dio lugar a un «no contest».
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El luchador británico se sometió posteriormente a varias intervenciones quirúrgicas y, además, tuvo que lidiar con infecciones durante su recuperación. Hacía poco que había vuelto a entrenar con sparring y creía que, por fin, se estaba acercando de nuevo a una nueva pelea en el octágono.
Este avance se vio frustrado por un nuevo accidente que le provocó daños adicionales en el ojo derecho. Aspinall explicó que este contratiempo había hecho que, una vez más, la fecha de su regreso fuera impredecible.
«Debido a las continuas complicaciones con mis ojos, actualmente no cuento con la autorización médica para combatir», escribió Aspinall en su comunicado, según informó CBS Sports.
El «Daily Mail» también se hizo eco de su decisión de renunciar al título y calificó la nueva lesión como otro doloroso revés tras varias operaciones.
Aspinall se negó a detener a la división
Aspinall explicó que había pedido permiso a la UFC para poder anunciar él mismo la decisión. Dado que había pasado gran parte de su carrera esperando oportunidades en el peso pesado, no quería que otros luchadores se vieran en la misma situación.
El británico había sido campeón interino durante un largo periodo, mientras que Jon Jones seguía siendo el campeón indiscutible. Aspinall pidió en repetidas ocasiones una pelea de unificación, pero esta nunca llegó a celebrarse.
Jones acabó retirándose en junio de 2025, tras lo cual la UFC nombró a Aspinall campeón indiscutible. Su primera defensa del título contra Gane terminó sin resultado debido a los pinchazos en el ojo con los dedos.
Aspinall ha dimitido antes de que su propio estado de salud pudiera paralizar la categoría de peso. La decisión fue voluntaria, aunque el presidente de la UFC, Dana White, había admitido recientemente que la organización tendría que deliberar sobre el futuro de la pelea por el título si el británico seguía sin poder competir.
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A pesar de su decepción, Aspinall dejó claro cuál es su futuro: «Aún no he terminado».
Un reinado marcado por la mala suerte
Aspinall se hizo inicialmente con el título interino de peso pesado al derrotar a Sergei Pavlovich en el primer asalto del UFC 295, celebrado en noviembre de 2023. Al año siguiente, defendió con éxito el cinturón frente a Curtis Blaydes, vengándose así de la primera derrota de su carrera en la UFC con otra rápida victoria por K.O.
Su velocidad y su potencia de golpeo lo habían convertido en uno de los pesos pesados más temidos de la plantilla. Sus ocho victorias en la UFC las consiguió todas por finalización prematura, y su balance profesional es de 15 victorias, tres derrotas y un «no contest».
Sin embargo, durante su etapa en la cima, nunca llegó a disputarse ese combate decisivo por el título indiscutible al que había aspirado durante años. Tras la retirada de Jones, se hizo con el título y luego tuvo que ver cómo su primera defensa del título llegaba a su fin a causa de una falta involuntaria.
Los problemas oculares derivados de ello le obligaron a someterse a repetidos tratamientos médicos y le mantuvieron alejado de la competición durante casi un año. Aspinall se describió a sí mismo como «completamente abatido», pero subrayó que tenía intención de volver en cuanto los médicos le permitieran participar en competiciones con total seguridad.
Ciryl Gane asciende a la categoría intermedia
Tras la retirada de Aspinall, la UFC se enfrenta a otra decisión importante en la categoría de peso pesado. Gane ostenta el título interino y es el candidato más lógico para ser nombrado campeón indiscutible, aunque la organización aún no haya hecho públicos sus próximos planes en cuanto a los títulos.
La actitud del francés da un nuevo giro desagradable a la historia. Fueron los golpes con los dedos de Gané en el ojo los que provocaron las lesiones durante su combate contra Aspinall, aunque las faltas se consideraron involuntarias y el combate se declaró «sin resultado».
Alexander Volkov, Alex Pereira y el estadounidense invicto Josh Hokit son algunos de los nombres que probablemente cobrarán importancia en los futuros debates sobre la situación del campeonato.
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Para Aspinall, estas decisiones son ahora secundarias. Su objetivo inmediato es recuperar la vista, obtener el alta médica y demostrar que la renuncia al título no supone el fin de su carrera.
Ha perdido el cinturón sin haber sido derrotado en el octágono. Que pueda volver y reconquistarlo dependerá de un calendario de recuperación que, por el momento, ni Aspinall ni sus médicos pueden predecir.



